Entradas

La princesa cautiva

Ella era una joven pura, su mirada, pura dulzura, era fruto de la ternura, propia de su edad.  Creció protegida,  cuidada, acogida,  amada, alabada,  en su vítrea guarida.  Siguió creciendo, de esta guisa,  llena de risa, con dulce brisa,  en su pétrea bastida. Hasta que un día,  llegó la flor de la edad,  cesó la suave brisa,  se acabó la risa,  vino la parca verdad,  y cayó su pétrea bastida.  Los muros que le guardaban,  mudaron en dura prisión,  sus paredes de cristal,  en lacerantes cristales,  y la música de su voz,  en débil murmullo.  Empero, ella resistía,  porque, sin saberlo,  sin verlo, ni quererlo,  nunca se había ido,  jamás había huido,  ni se había rendido.  Ella se llama Alma,  habita en frágil castillo,  mora en invisible cepillo,  y habla con muda voz. 

Poesía artificial

Escribo estos versos, desde el más profundo hastío,  que me produce el camino.  No sé qué publicar,  ni cómo comunicar,  tantas palabras altas,  que mi Psique exhala.  Por eso, amados lectores,  os pido, con dolores,  con amores, con calores,  que excuséis mi impericia,  en esta bitácora de delicia,  que cada martes alivia,  de vosotros, la apatía. 

Canto frío

Viento, hielo,  nieve,  escarcha,  os mando esta poesía,  como una profecía,  con alegría.  Viento,  pedrisco,  risco,  galerna,  os doy esta alerta,  con el alma abierta,  como una puerta.  Viento... frío... río... tiempo frío...  me dais mucho frío. 

Poesía de la pandemia

Musa, préstame tu voz,  para cantar con ardor,  este grande dolor,  que a los hijos de Eva acompaña. Musa, préstame tu voz,  para hablar con amor,  de este grave clamor,  que tantos dolores entraña. Musa, préstame tu voz,  para armar con fragor,  con grueso rubor,  una llantina desangelada.  Musa, préstame tu voz,  para prestar con honor,  un homenaje en flor,  a todos a quienes Psique extraña.  Musa, préstame tu voz,  para soñar con rigor,  con un nuevo vigor,  el futuro que la gente añora.  ¡Oh Musa!, ven a cantar conmigo,  a presentes, a ausentes,  a quienes nos cuidan,  a toda la humanidad,  que por una criatura feroz,  ha perdido la voz.  Musa, préstame tu voz,  para darla a quienes no tienen voz. 

Soñar...

Soñar... Bella palabra, dulce canto, yo te hablo, y te pido, desde mi nido, que nunca abandones, ni olvides, a cuantos creemos en ti. Día a día, paso a paso, sentimos la fuerza de tu canto la suavidad de tu manto, y la belleza de tu mano. Nunca nos abandones. No nos abandones nunca.

Poesía tartamuda

Esta línea que escribo, cribo va dedicada, cada a la gente, ente independiente, diente y coherente, ente . También va dedicada, cada a la nada, nada y a la parca, parca que es de la nada, nada la hija, hija . También vuela este canto, canto alado y salado, lado lejos de mí, mí huyendo por fin, fin lejos de aquí, quí. En fin, amigos, igos me voy a dormir, mir lejos de la nada, nada de la parca, parca y de los amigos, igos. Esta línea que escribo, cribo va dedicada, cada a la gente, ente independiente, diente y coherente, ente...

Poesía temporal

Pasan las horas... Esas silenciosas divas encerradas, aunque vivas, en una vítrea esfera sujetas por palos de cera. Los días... esos silenciosos niños encerrados, aunque vivos, en un colgante papel de un anónimo anaquel El tiempo... ese silencioso gigante misterioso, deslumbrante inabarcable y voraz cual incendio mortal. Pasan las horas, los días, el tiempo... ¿Qué pasa? no sé Pasa el tiempo con su canción Pasa él, paso yo...                                          .... y pasas tú .