Soñar...
Soñar... Bella palabra, dulce canto, yo te hablo, y te pido, desde mi nido, que nunca abandones, ni olvides, a cuantos creemos en ti. Día a día, paso a paso, sentimos la fuerza de tu canto la suavidad de tu manto, y la belleza de tu mano. Nunca nos abandones. No nos abandones nunca.