A la iglesia
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos del Señor,
expondremos nuestro amor,
espantaremos nuestro temor,
y le hablaremos con calor.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos de María,
hablaremos con alegría,
le ofreceremos nuestro día,
y cantaremos con armonía.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos del Sagrario,
le rezaremos con el breviario,
de nuestro amor le haremos beneficiario
y participaremos de su amor legendario.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos del altar, comenzaremos a cantar,
no dejaremos de rezar,
y sentiremos el gozo de amar.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, entre el perfume de las flores,
veremos bellos colores,
cantaremos bellas canciones,
y revelaremos bellas pasiones.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, al son de las campanas,
me dirás que me amas,
oirás un "te amo", con alas
y un beso, me regalarás.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos de la gente,
te diré mi amor ingente,
que sale de mi pecho ardiente,
a tu encuentro, felizmente.
Vida mía, vámonos a la iglesia
Allí, al son de las canciones del coro,
te diré estos versos de oro,
a esos oídos que adoro,
que son mi mayor tesoro.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Vida mía, vámonos.
Allí, a los ojos del Señor,
expondremos nuestro amor,
espantaremos nuestro temor,
y le hablaremos con calor.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos de María,
hablaremos con alegría,
le ofreceremos nuestro día,
y cantaremos con armonía.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos del Sagrario,
le rezaremos con el breviario,
de nuestro amor le haremos beneficiario
y participaremos de su amor legendario.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos del altar, comenzaremos a cantar,
no dejaremos de rezar,
y sentiremos el gozo de amar.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, entre el perfume de las flores,
veremos bellos colores,
cantaremos bellas canciones,
y revelaremos bellas pasiones.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, al son de las campanas,
me dirás que me amas,
oirás un "te amo", con alas
y un beso, me regalarás.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Allí, a los ojos de la gente,
te diré mi amor ingente,
que sale de mi pecho ardiente,
a tu encuentro, felizmente.
Vida mía, vámonos a la iglesia
Allí, al son de las canciones del coro,
te diré estos versos de oro,
a esos oídos que adoro,
que son mi mayor tesoro.
Vida mía, vámonos a la iglesia.
Vida mía, vámonos.
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