Al sueño

Tu nombre invoco, descanso diario,
en esta noche de febrero,
para que refresques mi cerebro,
con dulces y placenteras imágenes,
en el lecho dulce y tierno,
que me hace soñar con el cielo.

A ti te llamo, dulce consuelo,
para que me levantes del suelo,
de mi diario desvelo,
y me devuelvas la perdida energía.

A ti te digo, ilusión escondida,
que me des tu dulzura,
para que con ternura y amor,
viva mi vida cada día.

Desde lo hondo de mi pecho te digo,
poesía y tesoro de la noche,
que necesito tu candidez,
para afrontar el diario vivir, de una vez.

Para ti, sueño, dedico estas palabras,
que son pobres y deslucidas,
pero profundas y reparadoras,
como aquel bálsamo de fierabrás.

En fin, sueño, te digo desde aquí,
que vengas y me acompañes,
en esta noche sin fin.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Poesía de la pandemia

Poesía artificial

A la poesía