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la soledad

Ven conmigo, soledad, acompáñame por las calles de esta ciudad, llévame de tu mano con tu comodidad impúlsame con tu serenidad e inspírame con tu actualidad. me mostrarás los reflejos del alma, me contarás tus secretos con calma, me hablarás de las cosas del que ama y me dirás cuanto planificaba. Tú me dirás tus secretos, que yo tendré por ciertos, porque serán los objetos que se cuentan nuestros sujetos, Ven conmigo, soledad, acompáñame en mi amargura, de ella sé mi armadura, ofréceme tu frescura, y dame tu altura. Yo te daré mi amargura, te ofreceré mi armadura, de ella seré tu frescura, y te acompañaré en tu altura. Yo te diré mis misterios para que tengas tus criterios, digas asertos serios y al común salves del cautiverio. Voy contigo, soledad, te acompaño cada día, dándote mi alegría, ofreciéndote mi armonía y dándote el alma mía. Ven conmigo soledad, Ven conmigo, mocedad, mocedad y soledad, venid conmigo.

A la iglesia

Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, a los ojos del Señor, expondremos nuestro amor, espantaremos nuestro temor, y le hablaremos con calor. Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, a los ojos de María, hablaremos con alegría, le ofreceremos nuestro día, y cantaremos con armonía. Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, a los ojos del Sagrario, le rezaremos con el breviario, de nuestro amor le haremos beneficiario y participaremos de su amor legendario. Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, a los ojos del altar, comenzaremos a cantar, no dejaremos de rezar, y sentiremos el gozo de amar. Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, entre el perfume de las flores, veremos bellos colores, cantaremos bellas canciones, y revelaremos bellas pasiones. Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, al son de las campanas, me dirás que me amas, oirás un "te amo", con alas y un beso, me regalarás. Vida mía, vámonos a la iglesia. Allí, a los ojos de la gente, te diré mi amor in...